El queroseno se ha convertido en el principal riesgo financiero para las aerolíneas globales en 2026. La escalada de precios —de 85-90 a 150-200 dólares por barril— ha generado sobrecostes milmillonarios. Estos afectan directamente la rentabilidad, la oferta de vuelos y el precio final para el pasajero. La crisis en Oriente Medio y la tensión en el estrecho de Ormuz son los detonantes clave. Las compañías europeas, por su proximidad geográfica y dependencia logística, soportan la mayor presión.
¿Por qué el queroseno está afectando tan severamente a las aerolíneas?
El combustible de aviación representa el 30 % de los costes operativos. Un aumento del 100 % en su precio no es lineal: genera efectos en cadena. Las aerolíneas no pueden absorberlo íntegramente. Tienen que reaccionar con ajustes estructurales, no tácticos.
Recortes de capacidad y cancelaciones masivas
Lufthansa ha cancelado 20.000 vuelos de corto radio hasta octubre. KLM suprimió 160 vuelos solo en abril. Estas decisiones no responden a baja demanda, sino a margen operativo negativo en rutas con baja densidad. La retirada de 27 aviones de Cityline refleja una reestructuración forzada por costes fijos insostenibles.
Ajustes tarifarios y congelación de dividendos
Air France-KLM subió 50 euros los billetes de largo radio. IAG reconoció un sobrecoste de 2.000 millones de euros, pese a tener el 70 % de su cobertura de combustible asegurada. Muchas compañías congelaron dividendos para preservar liquidez. Esto afecta a inversores y a la confianza del mercado.
¿Cómo están reaccionando las aerolíneas ante el alza del queroseno?
La respuesta no es uniforme, pero sí convergente: priorizar rutas rentables, desincentivar el uso de aviones antiguos y acelerar la adopción de combustibles sostenibles de aviación (SAF). Sin embargo, el SAF aún representa menos del 0,1 % del suministro global. Su costo es 3-5 veces superior al del queroseno convencional.
Inversión en eficiencia operativa
Se están optimizando rutas, reduciendo tiempos en tierra y mejorando la carga útil. Algunas aerolíneas prueban sistemas de gestión de combustible en tiempo real, que ajustan el peso de carga y el plan de vuelo según condiciones meteorológicas y tráfico aéreo.
¿Qué implica este escenario para los pasajeros y la economía española?
España es un destino turístico clave con alta dependencia del tráfico aéreo. Un 12 % del PIB nacional depende del turismo. Cualquier restricción en conectividad afecta directamente a hoteles, transporte terrestre y comercio. Además, el alza de tarifas reduce la demanda de viajeros de bajo y medio poder adquisitivo.
Marco regulatorio y apoyo institucional
La Unión Europea mantiene el Sistema de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) aplicado al sector aéreo. Desde 2024, incluye vuelos intraeuropeos y desde 2026 se extiende a rutas extra-UE. Esto incrementa los costes indirectos. No obstante, el Fondo de Transición Justa y los fondos NextGenerationEU destinan partidas para modernización de flotas y adopción de SAF.
¿Cuál es el impacto económico real del alza del queroseno?
La IATA proyectaba 41.000 millones de dólares de beneficio global en 2026. Esa cifra ya se considera irrealista. El sobrecoste acumulado supera los 6.000 millones de euros solo entre las cinco mayores aerolíneas europeas. Esto equivale al 1,2 % del gasto turístico anual en la UE.
Datos Clave
- El queroseno representa el 30 % de los costes operativos de una aerolínea.
- El precio del combustible alcanzó 200 dólares por barril, frente a los 85-90 presupuestados.
- IAG enfrenta un sobrecoste de 2.000 millones de euros, pese a su 70 % de cobertura.
- Lufthansa canceló 20.000 vuelos de corto radio y retiró 27 aviones de Cityline.
- El SAF representa menos del 0,1 % del suministro global y cuesta 3-5 veces más que el queroseno convencional.
La crisis del queroseno no es coyuntural. Es estructural. Refleja la vulnerabilidad del sector ante shocks geopolíticos y la lentitud en la transición energética. Las aerolíneas no solo ajustan cuentas: están redefiniendo su modelo de negocio bajo presión regulatoria, económica y ambiental.
