La clorosis nervial amarilla (CNY) ya no se considera solo una amenaza aérea. Nuevas evidencias de Murcia apuntan a que el virus podría propagarse también por vía radicular, un hallazgo que cambia las reglas de contención. Esto afecta directamente a 120.000 hectáreas de cítricos en España y pone en riesgo 1.400 millones de euros anuales de facturación. Las diferencias entre comunidades autónomas en gestión agrícola agravan la incertidumbre técnica y regulatoria.
¿Qué sabemos sobre la transmisión subterránea de la clorosis nervial amarilla?
Hasta 2026, la transmisión de la CNY se atribuía exclusivamente a tres vías: vectores como los pulgones, uso de material vegetal infectado y herramientas de poda no desinfectadas. Murcia ha detectado 73 casos positivos en plantaciones jóvenes —el 9,27% de 787 análisis—, todos sin síntomas visibles y ninguno en árboles adultos. Esto sugiere una infección temprana, posiblemente oculta bajo tierra.
El rol de las raíces en la diseminación del virus
Los análisis preliminares del IMIDA indican que el virus persiste en tejidos radiculares incluso en ausencia de síntomas foliares. Esto implica que los plantones asintomáticos pueden actuar como reservorios silenciosos. La investigación actual se centra en confirmar si la infección se transfiere entre árboles mediante raíces contiguas o suelos compartidos.
¿Por qué Murcia no arranca árboles infectados como hace la Comunitat Valenciana?
Murcia ha optado por una estrategia distinta: no arrancar plantaciones jóvenes positivas, sino monitorearlas y estudiar su evolución. Esta decisión se basa en la ausencia de síntomas en adultos y en la baja prevalencia detectada en viveros locales. En contraste, la Comunitat Valenciana aplica protocolos más agresivos, incluyendo la erradicación inmediata de plantones sospechosos.
La falta de coordinación nacional agrava el riesgo
El consejero murciano Buendía exige una estrategia nacional unificada, ya que las medidas aisladas generan brechas de contención. Sin un marco común, los plantones pueden trasladarse entre regiones sin control fitosanitario homologado. Esto viola el Reglamento (UE) 2016/2031, que exige coordinación transfronteriza ante plagas cuarentenarias.
¿Qué implica el 9,27% de positivos para la economía citrícola?
Los 73 casos detectados en 32 municipios murcianos no son estadísticamente marginales. Representan una señal de alerta temprana en un sector que aporta el 18% del PIB agrícola nacional. Cada hectárea infectada puede suponer una pérdida de hasta 12.000 €/año por caída de producción y costes de gestión. Además, la incertidumbre frena las inversiones en renovación varietal y tecnología de riego inteligente.
Impacto en los viveros y la cadena de suministro
Todos los viveros murcianos dieron resultados negativos. Esto apunta a que los plantones infectados provienen de fuera de la región. La falta de trazabilidad obligatoria en el etiquetado de material vegetal dificulta la identificación de origen. El Real Decreto 115/2021 exige certificación fitosanitaria, pero no exige pruebas moleculares para CNY en plantones jóvenes.
¿Qué dice la normativa actual sobre la clorosis nervial amarilla?
La CNY no está incluida aún en la lista oficial de plagas cuarentenarias de la UE, aunque sí figura como organismo de cuarentena en la lista nacional española desde 2023. Esto genera una paradoja: se exige control interno, pero no hay obligación de notificación internacional ni protocolos armonizados de detección. La Dirección General de Sanidad e Higiene Vegetal depende del Ministerio de Agricultura, pero carece de competencia ejecutiva sobre las comunidades autónomas.
Datos Clave
- Murcia ha detectado 73 casos positivos de clorosis nervial amarilla en plantaciones jóvenes, todos asintomáticos.
- Ningún vivero murciano ha dado positivo, lo que sugiere importación de material infectado.
- La transmisión por raíces es una hipótesis en investigación, no una certeza confirmada.
- El Reglamento (UE) 2016/2031 exige acción coordinada ante plagas emergentes, pero no se aplica de forma vinculante.
- La citricultura española genera 1.400 millones de euros al año y emplea a más de 85.000 personas directas.
La investigación en el laboratorio de bioseguridad del IMIDA busca caracterizar el comportamiento del virus en tejidos radiculares. Los resultados definirán si se requiere una actualización urgente de los protocolos de certificación vegetal, los planes de vigilancia y las ayudas públicas para renovación de plantaciones. Sin esa actualización, la CNY podría convertirse en una amenaza sistémica, no local.
