Daniel Sánchez Arévalo, conocido por su aclamada película ‘Azuloscurocasinegro’, vuelve a la dirección con su nuevo largometraje titulado ‘Rondallas’. Este filme marca su regreso a la pantalla grande tras un prolongado periodo de ausencia, y se adentra en la historia de un pueblo costero que lidia con las secuelas de un naufragio que dejó a solo dos sobrevivientes de un grupo de pescadores. La trama gira en torno a la idea de reconstruir la rondalla, una agrupación musical tradicional que solía incluir a varios de los marineros perdidos, y que busca sanar las heridas de la comunidad a través de la música.
La música, en este contexto, se convierte en un catalizador para la superación del trauma colectivo. En una reciente entrevista, Arévalo compartió cómo descubrió el mundo de las rondallas a través de un video en YouTube, donde una agrupación de Santa Eulalia de Mos interpretaba versiones de canciones populares con instrumentos tradicionales. Este encuentro lo llevó a explorar la rica tradición de las rondallas, que, a pesar de su relevancia cultural, sigue siendo un fenómeno poco conocido, incluso en su propia región de Galicia. Arévalo se sintió impulsado a dar a conocer esta tradición y su capacidad para unir a las personas.
El director también reflexionó sobre el momento actual del cine, donde la asistencia a las salas ha disminuido y se ha convertido en un evento excepcional. Para él, ‘Rondallas’ es un llamado a la comunidad para que regrese a las salas de cine y disfrute de la experiencia colectiva de ver una película. A pesar de haber trabajado en proyectos para plataformas de streaming, Arévalo sentía la necesidad de crear algo que pudiera resonar con el público en un espacio físico, donde la conexión entre los espectadores es palpable.
### La Música como Herramienta de Sanación
La música no solo es un elemento central en la narrativa de ‘Rondallas’, sino que también representa un medio de sanación tanto para los personajes de la película como para el propio Arévalo. En sus palabras, el cine ha sido su refugio, una forma de lidiar con sus propios demonios y encontrar un sentido de propósito. La creación de películas le ha proporcionado una vía para expresar sus emociones y conectar con los demás, algo que considera esencial en tiempos de crisis.
Arévalo también destacó que, en momentos difíciles, la humanidad tiende a mostrar su mejor cara, ayudándose mutuamente. Esta observación se refleja en la esencia de ‘Rondallas’, que busca inspirar a las personas a encontrar la solidaridad y la comunidad a través de la música. El director anhela que su película pueda generar un sentido de conexión similar al que se experimentó durante eventos significativos, como el Mundial de fútbol de Sudáfrica, donde la alegría y la unidad se hicieron palpables en las calles.
### Un Viaje Personal y Profesional
A pesar de su regreso al cine, Arévalo ha enfrentado desafíos personales en los últimos años. La pandemia afectó a la industria cinematográfica y, a nivel personal, se convirtió en padre, lo que le llevó a reflexionar sobre su papel en la vida de su hija. Este tiempo de introspección le permitió reconectar con su pasión por el cine y, a través de ‘Rondallas’, encontró una forma de liberarse y reafirmar su identidad como director.
El cineasta también mencionó la importancia de mantener un círculo de confianza a su alrededor, personas que lo critiquen y lo mantengan conectado con la realidad. Este apoyo es fundamental para evitar el aislamiento y la desconexión que a menudo enfrentan los artistas en su trayectoria profesional. Arévalo se siente afortunado de poder seguir creando y de tener la oportunidad de contar historias que resuenen con el público.
En un mundo donde la polarización y la fractura social son cada vez más evidentes, ‘Rondallas’ se presenta como una obra que busca recordar la importancia de la comunidad y la solidaridad. A través de la música, Arévalo espera que su película inspire a las personas a unirse y encontrar consuelo en la tradición y la cultura compartida. Con su regreso al cine, el director no solo busca entretener, sino también provocar una reflexión sobre el poder del arte para sanar y unir a las comunidades.
