La central nuclear de Almaraz, ubicada en Cáceres, se encuentra en una encrucijada crítica que podría definir su futuro operativo. Las empresas Iberdrola, Endesa y Naturgy, que comparten la propiedad de esta planta, han solicitado formalmente al Gobierno español un aplazamiento del cierre de la central hasta junio de 2030. Este pedido se produce en un contexto donde los reactores de Almaraz están programados para desconectarse en 2027 y 2028, lo que ha generado un intenso debate sobre la viabilidad y la seguridad de la prolongación de su funcionamiento.
La solicitud fue presentada a finales de octubre y, tras su recepción, el Gobierno la remitió al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la entidad encargada de evaluar las condiciones de seguridad necesarias para que la planta pueda seguir operando. En respuesta, el CSN ha solicitado información adicional a las compañías eléctricas para llevar a cabo un análisis exhaustivo de la situación. Se espera que esta documentación sea enviada a mediados de febrero, lo que permitirá al CSN emitir un dictamen en un plazo relativamente corto, posiblemente durante el verano de 2026.
### Proceso de Evaluación y Plazos Legales
El CSN tiene hasta finales de agosto de 2027 para emitir su informe sobre la solicitud de prórroga de la central nuclear de Almaraz, según la normativa vigente. Sin embargo, el presidente del CSN, Juan Carlos Lentijo, ha indicado que el objetivo es tener el análisis listo mucho antes, posiblemente en julio o septiembre de este año. Esta rapidez en el dictamen del CSN podría ejercer presión sobre el Gobierno para que tome una decisión ágil respecto a la ampliación de la licencia de la planta.
Una vez que el CSN complete su informe, el Ministerio para la Transición Ecológica, liderado por Sara Aagesen, tendrá un plazo de cinco meses y medio para pronunciarse sobre la solicitud de las eléctricas. Esto significa que el Gobierno deberá decidir si aprueba o rechaza la ampliación de Almaraz a principios de 2027, cumpliendo así con los plazos legales establecidos.
Desde el CSN se ha señalado que el análisis sobre Almaraz será más ágil que en otras renovaciones de licencia, dado que la última revisión periódica de seguridad (RPS) que superó la central se extiende hasta 2030, coincidiendo con el periodo solicitado para la ampliación. Esto sugiere que, si se cumplen todos los requisitos de seguridad, la posibilidad de que la planta continúe operando es factible.
### La Doble Solicitud: Prolongación y Cierre
En un giro interesante de los acontecimientos, las grandes eléctricas no solo han solicitado la prórroga de la licencia de Almaraz, sino que también han tenido que enviar simultáneamente la documentación necesaria para preparar el cierre de la planta. Esta situación se debe a que la normativa exige que las empresas notifiquen su intención de cesar la actividad al CSN al menos dos años antes de la fecha programada de cierre, que para el primer reactor, Almaraz I, está fijada para noviembre de 2026.
La presentación de ambas solicitudes ha sido el resultado de meses de negociaciones entre el Gobierno y las compañías eléctricas, en las que estas últimas buscaban garantías sobre una posible reducción de impuestos para sus centrales nucleares, algo que finalmente no se concretó. Esta incertidumbre llevó a Iberdrola, Endesa y Naturgy a retrasar su solicitud oficial para ampliar la vida de la planta, lo que ha resultado en la presentación simultánea de la petición de salvaguardar la planta y la documentación para su cierre.
El CSN ha decidido priorizar el estudio de la solicitud de ampliación de la vida de la central, dejando en suspenso el expediente de cese. Esto se debe a que, actualmente, el único encargo formal que tiene el CSN del Gobierno es el análisis de los requisitos técnicos para la prórroga de la autorización. La normativa vigente permite a las empresas no manifestar su intención de cesar la actividad hasta un año antes de la fecha prevista, lo que significa que el CSN no tendrá que retomar el estudio del cierre hasta noviembre de 2026.
Si el Gobierno decide favorablemente sobre la ampliación de la licencia antes de la fecha límite del 1 de noviembre, el CSN no necesitará activar el expediente de cese, lo que podría significar que la central continúe operando sin interrupciones. La situación actual de la central nuclear de Almaraz es un reflejo de las tensiones entre la necesidad de energía y las preocupaciones sobre la seguridad y el futuro de la energía nuclear en España. A medida que se acercan las fechas clave, el desenlace de esta historia seguirá siendo objeto de atención y debate en el ámbito energético y político del país.
