La devastadora DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) que azotó la Comunitat Valenciana ha dejado una huella profunda en muchas comunidades de propietarios. Un año y dos meses después del desastre, los residentes de varios edificios, como el de Elisabeth González en Paiporta, siguen enfrentando un panorama desolador. A pesar de haber recibido ayudas del Consorcio de Compensación de Seguros, las promesas de reparación y reconstrucción han quedado en gran medida incumplidas. La situación se ha vuelto insostenible para muchos, quienes se sienten atrapados en un ciclo de burocracia y falta de acción por parte de las empresas contratadas para realizar las obras.
La experiencia de Elisabeth es un reflejo de lo que ha sucedido en al menos 32 comunidades de propietarios en la zona cero de la DANA. A pesar de que su comunidad recibió más de 50.000 euros para la reconstrucción, la empresa contratada ha realizado escasos trabajos. «La situación es la misma que hace un año, solo que ahora no hay barro, pero tampoco hay avances», explica Elisabeth, quien es vicepresidenta de la Asociación de Damnificados Dana Horta Sud. La frustración es palpable entre los vecinos, quienes han comenzado a buscar asesoría legal para hacer frente a lo que consideran una estafa.
### La Dinámica de las Empresas Contratadas
El modus operandi de las empresas que se han presentado para realizar las reparaciones es alarmantemente similar. Estas compañías suelen aparecer en el momento más crítico, cuando los vecinos están abrumados por los daños y el caos. Prometen hacerse cargo de todo, asegurando que no tendrán que desembolsar dinero de su bolsillo, ya que cobrarán directamente de las ayudas del Consorcio. Sin embargo, una vez que reciben el dinero, los trabajos se detienen o se realizan de manera deficiente.
En el caso del edificio de Elisabeth, la empresa solo realizó una limpieza superficial del garaje y reparó de manera temporal la instalación eléctrica, pero no ha hecho nada más. «Nos han cobrado por trabajos que no se han realizado, y los pocos que hicieron fueron a un precio desproporcionado», denuncia. Esta situación no es única; otros vecinos de comunidades cercanas han reportado experiencias similares, donde las empresas han cobrado grandes sumas sin cumplir con los compromisos adquiridos.
Los contratos que han firmado muchas comunidades están mal redactados, careciendo de plazos claros para la finalización de las obras. Esto ha permitido que las empresas se aprovechen de la situación, manteniendo a los vecinos en un estado de incertidumbre. «El patrón es siempre el mismo: llegan cuando estamos en la peor situación y nos prometen soluciones que nunca llegan», añade Elisabeth.
### La Respuesta de las Autoridades y la Autoorganización de los Vecinos
A medida que la frustración crece, los vecinos han comenzado a organizarse. A través de grupos de WhatsApp y redes sociales, han creado una red de apoyo para compartir información y experiencias. Sin embargo, la falta de respuesta por parte de las autoridades ha exacerbado la situación. Elisabeth ha intentado comunicarse con la Generalitat y la Delegación del Gobierno, pero hasta ahora no ha recibido respuesta.
La Asociación de Damnificados Dana Horta Sud ha convocado reuniones para discutir la posibilidad de presentar una demanda colectiva, pero muchos vecinos no pueden participar debido a la falta de recursos económicos. La situación es crítica, especialmente para aquellos que tienen problemas de movilidad y dependen de ascensores que llevan más de un año sin funcionar. En algunos casos, los residentes han tenido que buscar empresas alternativas para realizar reparaciones urgentes, lo que ha generado un costo adicional que muchos no pueden permitirse.
La desesperación es evidente en los testimonios de los vecinos. En un grupo de Facebook, un residente escribió: «El garaje sigue cerrado, esperando que se seque como por arte de magia, y el patio está lleno de barro tóxico». Este tipo de comentarios reflejan la angustia y la impotencia que sienten muchos afectados por la DANA.
A medida que se acerca el segundo aniversario de la catástrofe, la situación de las comunidades afectadas sigue siendo precaria. La falta de acción por parte de las empresas contratadas y la inacción de las autoridades han dejado a los vecinos en una posición difícil. Sin embargo, su determinación por buscar justicia y soluciones sigue siendo fuerte, y la autoorganización se ha convertido en una herramienta clave en su lucha por la recuperación.
