El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha lanzado duras críticas a la derecha durante su intervención ante el Consejo de la Internacional Socialista en Malta. En su discurso, acusó a los partidos conservadores de vivir en un «Black Friday permanente», sugiriendo que están dispuestos a poner en venta la democracia para mantener el poder. Esta afirmación se enmarca en un contexto donde la política española enfrenta desafíos significativos, incluyendo la reciente detención de figuras cercanas a su administración.
Sánchez, al evitar mencionar la corrupción que afecta a su Gobierno, centró su mensaje en la importancia de defender los principios democráticos y los derechos sociales. Hizo hincapié en que la extrema derecha no necesita gobernar para influir, ya que el conservadurismo actual está debilitando las libertades y derechos conquistados a lo largo de generaciones. Además, utilizó como ejemplo la reciente victoria del nuevo alcalde de Nueva York, quien representa una corriente progresista, para inspirar a los socialistas a seguir luchando por la justicia y la igualdad.
