El fallecimiento de Ricard Pérez Casado, exalcalde de València, a los 80 años, marca el final de una era en la política valenciana. Su vida estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con la democracia y el progreso social, convirtiéndose en una figura clave durante la Transición española. Nacido en octubre de 1945 en València, Pérez Casado fue un pionero en la política local, participando activamente en la fundación del Partido Socialista Valenciano (PSV) en 1964. Su trayectoria política comenzó en un contexto de represión y censura, donde su pasión por la justicia social lo llevó a involucrarse en movimientos políticos que buscaban la libertad y la igualdad.
La carrera política de Pérez Casado despegó en un momento crucial para España. En 1979, fue elegido concejal en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura franquista. A pesar de comenzar en una posición poco prometedora en la lista electoral, su ascenso fue meteórico. Tras la dimisión del primer alcalde elegido democráticamente, Fernando Martínez Castellano, Pérez Casado asumió el cargo y se convirtió en el segundo alcalde de València, un puesto que ocupó durante nueve años. Su mandato se caracterizó por un enfoque en la modernización de la ciudad y la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos.
Durante su tiempo como alcalde, Pérez Casado implementó una serie de reformas que transformaron València. Su visión incluyó la revitalización de espacios públicos, la mejora de infraestructuras y el fomento de la participación ciudadana. A pesar de los desafíos políticos y las tensiones internas en su partido, logró mantener su posición y revalidar su mandato en varias ocasiones. Sin embargo, su relación con el PSPV-PSOE se tornó complicada, lo que eventualmente llevó a su dimisión en 1988.
### Un Regreso a la Política y Nuevos Retos
Después de su salida del Ayuntamiento, Pérez Casado se alejó de la política activa y se dedicó al sector privado, donde se destacó como asesor empresarial. Su experiencia y conocimientos lo llevaron a ocupar el cargo de vicepresidente segundo de Bancaja entre 1993 y 1996. Sin embargo, su deseo de servir a la comunidad lo llevó a regresar a la política en el año 2000, cuando fue elegido diputado en el Congreso por Valencia. Su paso por las Cortes Generales fue breve, pero significativo, ya que continuó abogando por los intereses de la Comunidad Valenciana en un contexto nacional.
Uno de los hitos más destacados de su carrera fue su nombramiento como presidente del Institut Europeu de la Mediterrània, donde trabajó en temas de cooperación y desarrollo en la región mediterránea. Este cargo le permitió seguir influyendo en la política y la sociedad, aunque desde una perspectiva diferente. Su compromiso con la ciudad de València lo llevó a asumir el papel de comisionado del Gobierno de España en el Consorcio Valencia 2007, donde gestionó las preparaciones para la Copa América de Vela, un evento que puso a la ciudad en el mapa internacional.
A lo largo de su vida, Pérez Casado también fue un prolífico autor, publicando varias obras que reflejan su pensamiento y análisis sobre la política, la economía y la sociedad. Entre sus libros más destacados se encuentran «Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI» y «Viaje de ida. Memorias políticas 1977-2007», donde comparte sus experiencias y reflexiones sobre su trayectoria política y los desafíos que enfrentó.
### Un Legado Duradero
El legado de Ricard Pérez Casado es indiscutible. Su contribución a la modernización de València y su papel en la consolidación de la democracia en España son aspectos que lo definen como un líder visionario. A pesar de las dificultades y los conflictos internos que enfrentó, su compromiso con la ciudad y sus ciudadanos nunca flaqueó. Su fallecimiento deja un vacío en la política valenciana, pero su influencia perdurará en las generaciones futuras.
La comunidad valenciana recuerda a Pérez Casado no solo como un político, sino como un defensor de los derechos sociales y un promotor del diálogo y la cooperación. Su vida es un testimonio de la importancia de la participación ciudadana y el compromiso político en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. En un momento en que la política enfrenta desafíos significativos, su ejemplo sirve como un recordatorio de que el liderazgo auténtico y la dedicación a la causa pública son fundamentales para el progreso.
A medida que València avanza hacia el futuro, el legado de Ricard Pérez Casado seguirá siendo una fuente de inspiración para aquellos que buscan hacer una diferencia en sus comunidades. Su historia es un recordatorio de que la política puede ser una herramienta poderosa para el cambio social y que cada líder tiene el potencial de dejar una huella duradera en la historia.
