Valencia enfrenta una decisión clave: desechar o reutilizar pasarelas ferroviarias desmontadas en Malilla. La estructura provisional entre Almudaina y Oltà está próxima a su retiro. En lugar de enviarla al vertedero —como ocurrió con la de Amparo Iturbi—, Compromís propone su traslado estratégico. Esto evita gastos innecesarios, reduce la huella de carbono y responde a demandas históricas de conectividad en barrios aislados.
¿Por qué reutilizar pasarelas es una prioridad urbana en Valencia?
Las pasarelas no son solo infraestructura. Son puentes sociales. Su ausencia fragmenta barrios, limita el acceso a servicios y frena la movilidad sostenible. En Valencia, zonas como La Punta, Malvarrosa o Ruzafa sufren aislamiento físico por vías, depuradoras o zonas logísticas. Reinstalar estructuras existentes acelera soluciones sin duplicar inversiones.
¿Qué barrios podrían beneficiarse de la reutilización?
La Punta: reconexión en el sur marítimo
Este barrio ha quedado atrapado entre la Zona de Actividades Logísticas, las vías del tren y la depuradora. Una pasarela en la intersección de Entrada de Vázquez y Camí dels Anoers restauraría la continuidad peatonal y ciclista con el resto de la ciudad.
Malvarrosa–Vera: recuperar el vínculo con la huerta
La desaparición de la pasarela histórica entre el barrio marítimo y la huerta de Vera rompió un eje de identidad territorial. Su reinstalación reactivaría el acceso a espacios verdes, mercados locales y rutas agrícolas, impulsando el turismo lento y la economía circular.
Ruzafa: integración funcional y accesible
Aunque no aparece en los primeros estudios técnicos, Ruzafa presenta brechas de conectividad entre sus calles estrechas y las vías del ferrocarril. Una pasarela adaptada podría mejorar la accesibilidad universal y reducir la dependencia del vehículo privado.
¿Qué marco legal y económico respalda esta propuesta?
El Plan Estratégico de Infraestructuras de Valencia 2030 exige priorizar la economía circular en obras públicas. Además, la Ley 7/2022 de Cambio Climático de la Comunitat Valenciana obliga a minimizar residuos de construcción. Desde el punto de vista económico, reutilizar una pasarela ahorra hasta un 40 % frente a construir una nueva, según cálculos del Institut Valencià d’Administració Pública. El coste de desmontaje, transporte y adaptación ronda los 350.000 €, frente a los 1,2 millones de una obra ex novo.
¿Qué datos clave debe conocer el ciudadano?
- La pasarela provisional de Oltà será desmontada en los próximos 6 meses.
- La de Amparo Iturbi fue enviada al vertedero sin evaluación técnica previa.
- La Punta tiene un índice de aislamiento funcional 3,2 veces superior a la media de Valencia.
- El Ayuntamiento aún no ha publicado informe de viabilidad técnica para la reutilización.
- ADIF y el Consistorio comparten competencias sobre infraestructuras ferroviarias urbanas.
El impacto va más allá de lo físico. Reutilizar pasarelas es una decisión de justicia espacial: garantiza que los barrios periféricos no paguen dos veces —con impuestos y con exclusión—. También es una apuesta por la transparencia administrativa, al exigir informes técnicos públicos antes de cualquier desmontaje. Y es, sobre todo, una señal clara de que la planificación urbana puede ser ágil, económica y centrada en las personas. La ciudad no necesita más estructuras nuevas. Necesita más inteligencia para usar lo que ya tiene.
