La muerte de Francisco Franco en 1975 marcó un punto de inflexión en la historia de España, abriendo la puerta a un proceso de transición hacia la democracia. Este periodo estuvo caracterizado por un aumento en la contestación social y política, que se intensificó tras la muerte del dictador. La crisis del régimen franquista se había manifestado antes de su fallecimiento, con un aumento significativo en las huelgas y manifestaciones, reflejando un descontento generalizado entre la población.
La oposición política, compuesta por diversas fuerzas como el PSOE y el PCE, se unió en su lucha por la democracia. La creación de plataformas como la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática evidenció la necesidad de un cambio radical en el sistema político. La presión social y las demandas de libertad y derechos llevaron a la aprobación de la Ley de Reforma Política en 1976, que sentó las bases para las primeras elecciones democráticas en 1977, consolidando así el fin de la dictadura y el inicio de una nueva era en España.
