En España, más de 770.000 personas viven con insuficiencia cardíaca, una condición que afecta a 2 de cada 100 adultos y se presenta en 1 de cada 6 mayores de 75 años. Cada año, alrededor de 100.000 nuevos diagnósticos se registran, especialmente en personas mayores de 65 años. La insuficiencia cardíaca se define como la incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre y oxígeno al resto del cuerpo. Tradicionalmente, se pensaba que esta condición solo ocurría cuando la función del corazón estaba comprometida, es decir, en la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección deprimida. Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que es más común la insuficiencia cardíaca en casos donde el corazón bombea adecuadamente, pero no se relaja correctamente, conocida como insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (ICFEP).
El doctor Ignacio Sánchez Lázaro, responsable de la Unidad de Cardiología del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, señala que la ICFEP está estrechamente relacionada con la edad avanzada, la hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes. Estos factores están en aumento en la población general, lo que explica el incremento en el número de pacientes con esta forma de insuficiencia cardíaca. Los síntomas asociados a la ICFEP incluyen edema (hinchazón de piernas), cansancio y disnea (fatiga). Aunque el corazón expulsa la sangre de manera efectiva, su incapacidad para relajarse adecuadamente provoca que el llenado de las cavidades cardíacas no sea óptimo. Esto resulta en un aumento de la presión en los pulmones, contribuyendo a la sensación de fatiga o disnea.
Cuando esta condición persiste, los vasos sanguíneos que llevan sangre a los pulmones pueden sufrir cambios estructurales, lo que a largo plazo puede resultar en hipertensión pulmonar crónica, una complicación grave de la insuficiencia cardíaca. Esta forma de hipertensión se clasifica como hipertensión pulmonar asociada a enfermedad cardíaca izquierda, también conocida como grupo 2.
### Diagnóstico y Prevención de la Insuficiencia Cardíaca
El diagnóstico de la insuficiencia cardíaca se basa en una combinación de la historia clínica del paciente, exploración física, análisis de sangre y ecocardiografía. En el caso de la hipertensión pulmonar, la ecografía del corazón proporciona una primera aproximación confiable, aunque la confirmación definitiva se logra a través del cateterismo cardiaco derecho, un procedimiento que mide directamente las presiones en el corazón y los pulmones.
Dado que la insuficiencia cardíaca y la hipertensión pulmonar involucran a dos órganos vitales, es crucial un enfoque multidisciplinario que incluya tanto cardiólogos como neumólogos. Esto es esencial para optimizar el tratamiento de los pacientes, ya que a menudo existen otras patologías que pueden complicar el diagnóstico y manejo adecuado de la insuficiencia cardíaca.
El doctor Sánchez Lázaro destaca que en los últimos años se han logrado avances significativos en el tratamiento de la ICFEP, gracias a la introducción de nuevos medicamentos como los inhibidores de SGLT2 y la finerenona, que han demostrado mejorar el pronóstico de los pacientes. Sin embargo, aún no existe un tratamiento específico para la hipertensión pulmonar asociada a la insuficiencia cardíaca. La buena noticia es que se están llevando a cabo investigaciones activas y ya hay fármacos prometedores en fases avanzadas de estudio que podrían cambiar esta situación en un futuro cercano.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia. Detectar y tratar la insuficiencia cardíaca a tiempo es fundamental para frenar la aparición de la hipertensión pulmonar y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Mantener un estilo de vida saludable, controlar la presión arterial y realizar chequeos médicos regulares son pasos clave para reducir el riesgo de desarrollar estas condiciones.
La insuficiencia cardíaca y la hipertensión pulmonar son problemas de salud que requieren atención y tratamiento adecuados. La colaboración entre diferentes especialidades médicas y la investigación continua son esenciales para mejorar los resultados en los pacientes y ofrecerles una mejor calidad de vida.
