La reciente decisión del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, de retirar el proyecto de presupuestos para 2026 ha generado reacciones significativas en el ámbito político catalán. Oriol Junqueras, líder de ERC, ha calificado esta acción como «histórica» y ha subrayado la importancia de que el gobierno entienda la necesidad de un suplemento de crédito que oscilará entre 5.000 y 6.000 millones de euros. Esta cifra es crucial para evitar tensiones financieras en la administración autonómica, especialmente en un contexto donde la falta de presupuestos podría impactar negativamente en diversas áreas de gestión pública.
La retirada del proyecto de presupuestos no solo refleja una estrategia política, sino que también pone de manifiesto las complejas negociaciones entre ERC y PSC. Junqueras ha enfatizado que su apoyo a futuros presupuestos dependerá de que se ofrezcan más competencias a Cataluña, especialmente en la gestión del IRPF, un tema que ha sido un punto de fricción en las discusiones. El líder republicano ha dejado claro que, si las nuevas propuestas no cumplen con las expectativas, su partido no brindará su respaldo, lo que añade una capa de incertidumbre a la situación política en la región.