La Operación Malaya, que se llevó a cabo en marzo de 2006, marcó un antes y un después en la historia de la corrupción en España. Este operativo policial desmanteló una red de corrupción que había estado operando en Marbella durante más de quince años, bajo el control de figuras políticas influyentes. La investigación comenzó tras la declaración de un funcionario que reveló que el verdadero poder en el Ayuntamiento no era la alcaldesa, sino un asesor de Urbanismo. Esta revelación llevó a un despliegue masivo de fuerzas policiales que culminó en la detención de numerosos implicados, incluyendo a la alcaldesa y otros concejales.
Las consecuencias de la Operación Malaya fueron significativas. No solo se encarceló a varios funcionarios en ejercicio, sino que también se disolvió el Ayuntamiento de Marbella, un hecho sin precedentes en la democracia española. La Junta de Andalucía tomó el control de las competencias urbanísticas, y se estableció una comisión gestora para dirigir el municipio hasta las siguientes elecciones. Este caso no solo expuso la corrupción en Marbella, sino que también sentó un precedente en la lucha contra la impunidad en las instituciones públicas, demostrando que la justicia podía prevalecer sobre el poder corrupto.