La posibilidad de reinstaurar el servicio militar en España ha cobrado relevancia en el contexto actual de tensiones geopolíticas. Desde la abolición de la mili en 2001, el país ha mantenido un ejército profesional, pero la creciente amenaza de Rusia ha llevado a algunos a cuestionar esta decisión. En Europa, varios países han optado por el reclutamiento obligatorio o han implementado incentivos económicos atractivos para alistar a jóvenes. Por ejemplo, Alemania ofrece hasta 2.600 euros al mes a sus reclutas, mientras que Francia ha introducido un servicio voluntario para jóvenes de 18 a 19 años.
La situación en España es compleja. Actualmente, el ejército cuenta con un déficit de entre 13.000 y 23.000 efectivos, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad de defensa del país. Expertos y exministros, como Federico Trillo, argumentan que la calidad del personal es más crucial que la cantidad, sugiriendo que el enfoque debe estar en la profesionalización y especialización de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la falta de incentivos y la baja remuneración están llevando a una crisis de personal, lo que podría forzar a España a reconsiderar el modelo de reclutamiento actual.
