La reciente declaración de José Manuel Cuenca, jefe de gabinete del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ha generado un gran revuelo en el ámbito judicial y político. Cuenca compareció por segunda vez ante la jueza y el fiscal en el caso de la dana, donde se investiga la gestión de la emergencia provocada por las inundaciones en octubre de 2024. Durante su declaración, que se extendió por más de cuatro horas, Cuenca defendió su posición y la de Mazón, al tiempo que negó ser machista y argumentó que los mensajes intercambiados con la entonces consellera de Justicia, Salomé Pradas, estaban «descontextualizados».
### La Defensa de Cuenca y las Acusaciones de Machismo
Uno de los puntos más controvertidos de la declaración de Cuenca fue su defensa ante las acusaciones de machismo. Al ser cuestionado sobre el tono de sus mensajes a Pradas, donde utilizaba expresiones que algunos interpretaron como condescendientes, Cuenca insistió en que no era machista. «Si hubiera sido hombre, hubiera dicho chico», argumentó, tratando de minimizar la gravedad de sus palabras. Sin embargo, el fiscal y la jueza no dejaron pasar la oportunidad de cuestionar su actitud, sugiriendo que su forma de comunicarse con la consellera era inapropiada, especialmente en un contexto de crisis.
Cuenca también denunció haber recibido amenazas a través de las redes sociales, que involucraban a su familia, desde que se hicieron públicos los mensajes que envió a Pradas. Esto añade una capa de complejidad a su situación, ya que su defensa se basa no solo en la interpretación de sus palabras, sino también en el impacto que estas han tenido en su vida personal. A pesar de las amenazas, Cuenca se mostró firme en su declaración, insistiendo en que su intención nunca fue dar órdenes, sino expresar dudas jurídicas sobre la gestión de la emergencia.
### Mensajes Descontextualizados y la Gestión de la Emergencia
Durante su declaración, Cuenca se refirió a los mensajes enviados a Pradas el 29 de octubre, donde discutían la posibilidad de un confinamiento. Según él, estos mensajes estaban «descontextualizados» y no reflejaban la realidad de la situación. Cuenca argumentó que no propuso medidas, sino que simplemente planteó dudas sobre la legalidad de las acciones que se estaban considerando. Sin embargo, la jueza y el fiscal le recordaron que sus palabras podrían interpretarse como una instrucción, lo que contradice su defensa de que no tenía autoridad para dar órdenes.
Uno de los mensajes más polémicos fue cuando Cuenca escribió: «Salomé, per a confinar hace falta un estado de alarma. Y eso lo decreta la chica que tienes al lado. La delegada. Calma». Esta frase fue utilizada por la acusación para ilustrar un posible abuso de poder y una falta de respeto hacia la consellera y la delegada del Gobierno. Cuenca, por su parte, negó que tuviera la intención de menospreciar a Pradas o a la delegada, argumentando que su tono era simplemente una forma de expresar la complejidad de la situación.
La jueza, Nuria Ruiz Tobarra, tuvo que desestimar una petición de la abogada de la Associació de víctimes de la dana para que Cuenca fuera imputado. La magistrada explicó que, desde el punto de vista normativo, Cuenca no tenía competencia en la gestión de la emergencia, lo que complicaba la acusación en su contra. Esto subraya la dificultad de establecer responsabilidades claras en situaciones de crisis, donde la comunicación y la toma de decisiones son cruciales.
La declaración de Cuenca ha dejado en evidencia las contradicciones en su relato, especialmente en relación con su conocimiento de la situación en Utiel, donde se reportaron varias víctimas. A pesar de haber sido informado de un fallecido en la zona, Cuenca afirmó que no supo de la gravedad de la situación hasta más tarde, lo que ha llevado a cuestionar su credibilidad y su papel en la gestión de la emergencia.
En resumen, la comparecencia de José Manuel Cuenca ante la jueza ha revelado no solo las tensiones internas en la gestión de la crisis de la dana, sino también las complejidades de la comunicación en situaciones de emergencia. Las acusaciones de machismo y las contradicciones en su declaración han puesto en el centro del debate la responsabilidad de los funcionarios en la toma de decisiones críticas, así como la necesidad de una comunicación clara y efectiva en momentos de crisis.
