La situación en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se complica tras la gestión de las denuncias por acoso sexual contra el ex alto cargo Paco Salazar. Las responsables de Igualdad del partido han expresado su descontento en una reunión telemática que no logró avanzar en la resolución del conflicto. La falta de comunicación y acción ha llevado a muchas mujeres del PSOE a cuestionar la credibilidad de la formación en temas de igualdad y acoso, un aspecto central en su discurso político.
En medio de este clima de tensión, algunas dirigentes han solicitado que el caso sea llevado a la Fiscalía, argumentando que, tras la baja de Salazar como militante, no se pueden tomar medidas disciplinarias. La situación se ha visto agravada por la percepción de que el partido intentó minimizar el problema, esperando que se desvaneciera con el tiempo. Las denuncias anónimas que surgieron en julio y la falta de seguimiento a las denuncias presentadas por otras mujeres han dejado a muchos miembros del partido frustrados y preocupados por el futuro de la organización.
