La inflación en España se mantuvo estable en el 3,2% interanual en mayo de 2026, según el INE. Este dato coincide con el de abril y representa un respiro para los consumidores, aunque la inflación subyacente subió al 3,0%, reflejando presiones persistentes en servicios y bienes no energéticos. Las medidas fiscales temporales frenaron el alza de carburantes, pero su expiración el 1 de junio ya está impactando en las expectativas de precios.
¿Qué explica la estabilidad del IPC en mayo de 2026?
La estabilidad del Índice de Precios de Consumo (IPC) se debe a un equilibrio entre fuerzas al alza y a la baja. Los precios del transporte aéreo y los paquetes turísticos subieron con fuerza, impulsados por la demanda estacional y los costes operativos. En contraste, el vestido y calzado, junto con los alimentos y bebidas no alcohólicas, bajaron sus tasas de variación. La inflación de este último grupo se moderó al 2,2%, cuatro décimas menos que en abril.
Factores clave detrás de la estabilidad
- El precio de la electricidad cayó un 5,5% interanual, y el del gas natural un 9,7%, gracias a las exenciones fiscales vigentes hasta finales de mayo.
- Los carburantes mantuvieron una evolución contenida por las reducciones del Impuesto sobre Hidrocarburos, el IVA al 10%, y la devolución parcial del gasóleo profesional.
- La guerra en Irán generó volatilidad energética, pero las medidas públicas amortiguaron su impacto directo en el IPC.
¿Qué cambió desde el 1 de junio y cómo afecta al consumidor?
A partir del 1 de junio, expiraron todas las exenciones fiscales sobre electricidad, gas natural, briquetas, pellets y leña. También dejó de aplicarse el Impuesto Especial sobre la Electricidad. Esto implica un aumento inmediato en las facturas domésticas y empresariales.
Impacto económico inmediato
- El Gobierno estima que las medidas del Plan de Respuesta a la Inflación redujeron la tasa general en más de un punto porcentual.
- Su retirada podría elevar la inflación general entre 0,4 y 0,7 puntos en los próximos dos meses, según simulaciones del Banco de España.
- Sectores intensivos en energía —como la industria alimentaria y la cerámica— ya anticipan ajustes de precios para julio.
¿Cómo influye la inflación subyacente en la política monetaria?
La inflación subyacente alcanzó el 3,0% en mayo, superando la tasa de abril en dos décimas. Este indicador, que excluye energía y alimentos no elaborados, es clave para el Banco Central Europeo (BCE). Su persistencia por encima del 2,5% refuerza la postura restrictiva del BCE y limita las opciones de recorte de tipos en 2026.
Tendencias estructurales
- Los salarios reales siguen cayendo: el IPC supera al crecimiento salarial medio (2,8% en convenios colectivos de 2026).
- El índice de precios al consumo armonizado (IPCA) también se mantuvo en el 3,2%, alineado con la media de la zona euro.
- La tasa de ahorro de los hogares bajó al 8,1% en el primer trimestre, mínima desde 2022, por la presión sobre el poder adquisitivo.
¿Qué marco legal regula las medidas antiinflación en España?
Las exenciones fiscales aplicadas hasta mayo responden al Real Decreto-ley 5/2025, aprobado en enero para mitigar el impacto de la crisis energética. Su base legal se sustenta en el artículo 133.2 de la Constitución, que permite medidas tributarias temporales por razones de interés general. Sin embargo, su prórroga más allá de junio requeriría una nueva autorización parlamentaria.
Datos Clave
- La inflación general se mantuvo en el 3,2% interanual en mayo, igual que en abril.
- La inflación subyacente subió al 3,0%, dos décimas más que en abril.
- Los precios de electricidad y gas cayeron un 5,5% y un 9,7%, respectivamente.
- Las medidas fiscales antiinflación dejaron de aplicarse el 1 de junio de 2026.
- El Gobierno calcula un efecto moderador de más de un punto porcentual en el IPC general.
El contexto actual muestra una economía en transición: la estabilidad del IPC es frágil y depende cada vez más de decisiones fiscales temporales. Sin nuevas medidas, la inflación podría reactivarse en el tercer trimestre, afectando especialmente a los hogares con menores ingresos y a las pymes con alta exposición energética. La sostenibilidad del modelo requiere no solo intervenciones puntuales, sino reformas estructurales en el mercado eléctrico y en la fiscalidad verde.
