La Seguridad Social abona un complemento por brecha de género de 68,12 euros mensuales a 365.911 hombres jubilados. Este número se ha multiplicado por 3,2 en un año. El aumento refleja un cambio estructural en los perfiles de jubilación: más mujeres con carreras laborales largas y bien cotizadas, y más hombres con pensiones inferiores a las de sus parejas. El mecanismo, creado para corregir desigualdades, ahora beneficia también a varones en contextos de inversión de roles.
¿Qué es el complemento por brecha de género?
El complemento por brecha de género es una prestación adicional a la pensión contributiva. Se aplica cuando la pensión del solicitante es inferior a la de su cónyuge o expareja del otro sexo, y ambos han tenido al menos un hijo en común.
La norma nació para compensar desventajas históricas de las mujeres. Pero su redacción es neutral: no discrimina por sexo. Por eso, los hombres también pueden acceder si cumplen los requisitos.
¿Quién puede solicitarlo?
- Haber tenido al menos un hijo en común con la pareja.
- Que la pensión del solicitante sea inferior a la de su cónyuge o expareja del otro sexo.
- Que ambos hayan cotizado al régimen general o a un régimen especial equivalente.
- Que la diferencia entre ambas pensiones sea superior al 15%.
¿Por qué ha aumentado tanto entre los hombres?
La subida del 224,4% en un año no es casual. Responde a tres factores convergentes: la evolución de los perfiles laborales, la jurisprudencia europea y la mayor difusión del derecho.
La sentencia del TJUE abrió la puerta
En 2023, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ratificó que negar el complemento a los hombres vulneraba el principio de igualdad de trato. Esa decisión obligó a la Seguridad Social a revisar miles de expedientes antiguos y a admitir nuevas solicitudes sin discriminación de género.
Cambios en los historiales laborales
Hoy, más mujeres jubiladas tienen carreras completas y salarios competitivos. Al mismo tiempo, algunos hombres han tenido interrupciones laborales, trabajos a tiempo parcial o sectores con menor cotización. Eso genera situaciones en las que el hombre cobra menos que su pareja: el escenario exacto para activar el complemento.
¿Cuál es el impacto económico del complemento?
El gasto anual del Estado en este complemento supera los 300 millones de euros. En abril de 2026, el total de beneficiarios (hombres y mujeres) superó los 1,2 millones. El 30,5% son hombres: una proporción sin precedentes.
Este crecimiento no representa un aumento de gasto descontrolado. Es un traslado de recursos dentro del sistema: se compensa una desigualdad real, sea cual sea el género del afectado.
El efecto en las cuentas públicas
- El coste medio por beneficiario es de 817,44 euros anuales.
- El 92% de los hombres beneficiarios tienen entre 65 y 74 años.
- Más del 60% residen en comunidades autónomas con alta densidad de población: Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid.
¿Qué dice la ley actual sobre el complemento?
El marco legal se basa en el Real Decreto-Ley 20/2022 y la Ley General de la Seguridad Social (artículo 162 bis). La norma exige que la diferencia entre pensiones se calcule sobre la base reguladora, no sobre el importe final. También exige que la pareja haya cotizado al menos 15 años en el régimen general.
La Administración ha simplificado los trámites desde 2024: ahora se puede solicitar online con certificado digital, y la resolución media es de 42 días.
Datos Clave
- El complemento es de 68,12 euros mensuales por hijo.
- Se paga de forma vitalicia, mientras se mantengan los requisitos.
- En abril de 2026, hubo 32.147 nuevos hombres beneficiarios en un mes.
- El número de hombres beneficiarios creció un 224,4% en 12 meses.
- La sentencia del TJUE fue clave para su extensión sin discriminación de género.
El complemento por brecha de género ya no es solo una herramienta de equidad para mujeres. Es un mecanismo dinámico que responde a la realidad cambiante del trabajo, la familia y la jubilación. Su crecimiento entre hombres no debilita su propósito: lo refuerza. Demuestra que el sistema se adapta cuando se aplica con neutralidad técnica y respeto al marco legal.
