La Diputació de València ha otorgado el primer premio de la sexta edición de Memòria a l’Escola a Miguel Català Morant, un estudiante del IES Joan Fuster de Bellreguard. Su proyecto, titulado ‘Ángela Morant Femenía: memorias latentes en voz de mujer’, destaca por su enfoque en la memoria femenina en el entorno rural, un tema de gran relevancia en la actualidad. Este reconocimiento no solo celebra el trabajo de un joven investigador, sino que también pone de relieve la importancia de las mujeres como guardianas de la memoria democrática.
El evento de entrega del premio tuvo lugar en el Centre Cultural La Beneficència, donde se reunieron diversas personalidades, incluyendo a la vicepresidenta primera y diputada de Memoria Democrática, Natàlia Enguix. Durante su discurso, Enguix enfatizó que la memoria ha sido un territorio predominantemente femenino, un espacio donde las mujeres han mantenido viva la dignidad a lo largo de generaciones. Este enfoque en la memoria femenina es crucial, ya que muchas historias han sido silenciadas o ignoradas a lo largo del tiempo.
El trabajo de Miguel Català se basa en el testimonio de su abuela, quien le proporcionó una visión única sobre la historia familiar y las luchas que enfrentaron las mujeres en su comunidad. Al escuchar las vivencias de su abuela, Miguel pudo comprender la importancia de recordar y dignificar el pasado. En sus propias palabras, “recordar no es vivir en el pasado, sino dignificarlo”. Esta perspectiva es fundamental para entender cómo las historias personales pueden contribuir a la memoria colectiva y a la construcción de una sociedad más justa.
La edición de este año del concurso ha sido especialmente significativa, ya que se ha dedicado a las mujeres, reconociendo su papel esencial en la transmisión de la memoria democrática. Enguix destacó que “sin memoria no hay democracia”, subrayando la necesidad de que las nuevas generaciones se involucren en la preservación de la historia. Este tipo de iniciativas educativas son vitales para fomentar un sentido de identidad y pertenencia entre los jóvenes, así como para garantizar que las historias de las mujeres no se pierdan en el tiempo.
En total, se presentaron 25 trabajos de estudiantes de diferentes municipios, todos ellos vinculados al papel de las mujeres en la memoria democrática. Este aumento en la participación refleja un creciente interés entre los jóvenes por explorar y comprender su historia, así como por reconocer las contribuciones de las mujeres en la misma. La diversidad de proyectos presentados demuestra que hay un amplio espectro de experiencias y narrativas que merecen ser contadas y preservadas.
El acto de entrega del premio no solo fue un reconocimiento al trabajo de Miguel, sino también una celebración de la colaboración entre estudiantes, profesores y familias. La diputada de Cultura, Paco Teruel, y otros representantes locales también estuvieron presentes, apoyando la importancia de la educación en la memoria histórica. La participación activa de la comunidad educativa es esencial para que los jóvenes se sientan motivados a investigar y compartir sus propias historias y las de sus antepasados.
En un momento en que la memoria histórica se enfrenta a desafíos, iniciativas como Memòria a l’Escola son fundamentales para asegurar que las voces de las mujeres y otros grupos marginados sean escuchadas. La vicepresidenta Enguix anunció que en las próximas semanas se abrirá la convocatoria para la séptima edición del concurso, que se centrará en las fuentes documentales de la memoria democrática. Este nuevo enfoque busca reforzar la investigación directa en archivos e instituciones públicas, lo que permitirá a los estudiantes profundizar aún más en su comprensión de la historia.
La labor de rescatar y preservar la memoria histórica es un esfuerzo colectivo que requiere la participación activa de todos. La historia no es solo un conjunto de hechos, sino un tejido de experiencias humanas que deben ser contadas y recordadas. La labor de Miguel Català y otros jóvenes investigadores es un paso importante hacia la construcción de una sociedad que valore y respete su pasado, asegurando que las historias de las mujeres y otros grupos no se pierdan en el olvido. La memoria es un legado que debemos cuidar y transmitir a las futuras generaciones, y es a través de iniciativas como esta que podemos lograrlo.
