El atletismo español ha encontrado un nuevo héroe en la figura de Rafa Mahiques, un joven de apenas 19 años que ha logrado marcar un hito en la historia del deporte nacional. Su reciente victoria en el Campeonato de Europa Sub-20 de lanzamiento de jabalina, celebrado en Tampere, Finlandia, no solo le ha otorgado una medalla de oro, sino que también lo ha convertido en el primer español en conseguir este título en la categoría. Con un lanzamiento impresionante de 76,30 metros, Mahiques ha demostrado que el talento y la dedicación pueden llevar a los atletas a alcanzar sus sueños.
La historia de Rafa comienza en su pueblo, Silla, donde sus primeros pasos en el atletismo se dieron en un descampado. «Mi primer entrenamiento fue allí, con una jabalina que estaba destrozada. Lanzaba fatal, con técnica horrible, y no llegaba ni a 20 metros. Fue un desastre», recuerda entre risas. Sin embargo, la pasión por lanzar objetos siempre estuvo presente en él, y fue en un campeonato por equipos donde la jabalina lo eligió a él. Desde entonces, su carrera ha sido una ascensión meteórica, convirtiéndose en récordman nacional Sub-20 y superando su propia marca en varias ocasiones.
### Un Entrenamiento Dedicado y Efectivo
El éxito de Mahiques no es fruto del azar, sino de un arduo trabajo y una preparación meticulosa. Este año, su enfoque ha cambiado significativamente, centrándose en mejorar tanto su fuerza como su técnica. «Hemos trabajado mucho más la fuerza, con más sesiones y más kilos, y también hemos mejorado mucho la técnica. Al final, en la jabalina, el 70-80% es técnica: por muy fuerte que estés, si no la dominas, no lanzas», explica el joven atleta. Esta combinación de potencia y precisión ha sido clave para su explosión en el deporte.
Su entrenadora, la ex plusmarquista Martina de la Puente, ha jugado un papel fundamental en su desarrollo. Juntos han trabajado en cada aspecto del lanzamiento, desde la postura hasta el movimiento final, asegurándose de que cada lanzamiento sea lo más efectivo posible. La evolución de Mahiques es notable; en un solo año ha mejorado su marca en 12 metros, un testimonio de su dedicación y del enfoque estratégico de su entrenamiento.
Además de su enfoque físico, Rafa también se inspira en otros atletas, como el alemán Johannes Vetter, conocido por tener la segunda mejor marca mundial en jabalina. «Sigo viendo sus vídeos y me gusta mucho su forma de lanzar», comenta Mahiques, reflejando su mentalidad de aprendizaje constante y su deseo de mejorar.
### Un Futuro Brillante en el Horizonte
Con la mirada puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Mahiques es consciente de que aún tiene un largo camino por recorrer. «Quedan tres años para Los Ángeles. Es un objetivo a largo plazo, todavía queda mucho. Soy joven, lo importante es que me respeten las lesiones», afirma con una madurez que sorprende a muchos. A pesar de su éxito, Rafa no se deja llevar por la euforia y entiende que la paciencia y la constancia son esenciales para alcanzar sus metas.
La vida de un atleta de élite no es fácil, y Mahiques lo sabe bien. Compagina su carrera deportiva con sus estudios en un grado en sistemas electrotécnicos, lo que requiere una gestión del tiempo excepcional. «Por la mañana voy a clase seis horas y por la tarde entreno. Lo llevo bastante bien, consigo compaginar las dos cosas», explica. Este equilibrio entre el deporte y la educación es un aspecto que valora profundamente, ya que le permite desarrollarse en múltiples áreas.
Mientras sus amigos disfrutan de festivales y actividades de verano, Mahiques elige concentrarse en su entrenamiento y en representar a España en competiciones internacionales. Su compromiso y sacrificio son admirables, y su reciente éxito en Finlandia es un reflejo de su arduo trabajo y dedicación.
La actuación de la selección española en el Europeo Sub-20 fue histórica, logrando un total de 14 medallas, de las cuales siete fueron obtenidas por atletas valencianos. Mahiques se siente orgulloso de formar parte de un grupo tan talentoso y unido. «Me dio mucha alegría porque siempre han dicho que nuestra generación, la de 2006 y 2007, era muy buena. Fuimos un gran grupo y todos cumplimos con nuestro trabajo», destaca.
Los días en Tampere no solo se recordarán por el oro, sino por la experiencia compartida con sus compañeros, creando lazos que perdurarán más allá de la competición. «Fueron ocho días mágicos. Nos lo pasamos increíble. Ya nos conocíamos todos de campeonatos anteriores», concluye Mahiques, dejando claro que el deporte es tanto sobre el rendimiento como sobre las relaciones humanas que se forjan en el camino.