El Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta a un panorama complicado al inicio del nuevo curso político, con más de 40 proyectos de ley en espera debido a discrepancias con sus aliados. A pesar de haber cerrado el último periodo legislativo con un escaso número de leyes aprobadas, el presidente busca avanzar en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2026. Sin embargo, la aritmética parlamentaria se presenta como un obstáculo significativo, especialmente con la negativa de Esquerra y Junts a negociar hasta que se cumplan sus demandas sobre el sistema de financiación de Cataluña.
En este contexto, la situación se complica aún más con las exigencias de Podemos, que ha planteado condiciones difíciles de aceptar para su apoyo. Entre las iniciativas que podrían verse afectadas se encuentran la reforma laboral, la ley de Familias y la normativa sobre movilidad sostenible. El Gobierno, que cuenta con fondos europeos y mecanismos de prórroga, intenta mantener la estabilidad legislativa, pero la falta de consenso podría llevar a un nuevo estancamiento en la aprobación de leyes clave.