La Audiencia Provincial de Valencia ha dictado una sentencia que condena a un frutero a cuatro años y tres meses de prisión por intentar agredir sexualmente a un niño de 12 años. El caso ha conmocionado a la comunidad local y ha puesto de relieve la importancia de la protección de los menores en situaciones vulnerables. La pena incluye también una indemnización de 15.000 euros por los daños psicológicos sufridos por la víctima, así como cinco años de libertad vigilada tras cumplir la condena.
### Hechos del Caso
El incidente ocurrió el 24 de octubre de 2022, cuando el menor acudió a una frutería en un municipio de l’Horta para comprar limones, siguiendo un encargo de su madre. Al entrar en el establecimiento, el acusado, un hombre de 24 años originario de Pakistán, le llamó para que se acercara al almacén. En ese momento, el frutero intentó cerrar la puerta y abalanzarse sobre el niño con la intención de besarle. Ante la negativa del menor, quien trató de defenderse, el agresor lo sujetó por la nuca y lo empujó contra unas cajas, intentando bajarle los pantalones.
El frutero llegó a aplicar gel hidroalcohólico al niño, lo que intensificó la gravedad de la situación. Sin embargo, el menor logró reaccionar, dándole una patada al agresor y huyendo del lugar. Al llegar a casa, el niño relató lo sucedido a su madre, quien inmediatamente se dirigió a la frutería para confrontar al agresor y esperar la llegada de la policía.
### Negaciones y Testimonios
Durante el juicio, el acusado negó las acusaciones, alegando que las lesiones del niño eran resultado de un intento de robo de fruta. Afirmó que había tenido que amenazar al menor con un palo de escoba para evitar que robara. Sin embargo, su versión fue rápidamente desmentida por el testimonio de la madre del niño, quien notó que algo extraño había ocurrido cuando su hijo llegó a casa, lanzando los limones y encerrándose en su habitación.
La madre, al entrar en el cuarto, observó que el niño tenía la cara roja y parte de su pantalón levantado. Tras enterarse de los hechos, los padres del menor se presentaron en la frutería para exigir explicaciones. Mientras esperaban a la policía, el frutero intentó negociar con ellos para que no denunciaran el incidente, alegando que había sido un malentendido.
Los agentes que llegaron al lugar también recogieron testimonios que contradicen la versión del acusado. El frutero admitió haber intentado besar al niño, aunque intentó justificar su conducta. A pesar de que el menor declaró en cámara Gesell que el hombre había llegado a penetrarle, la madre aclaró que no se consumó el acto, lo que llevó al juez a reducir la pena solicitada por la acusación.
### Sentencia y Repercusiones
El tribunal, al evaluar los hechos, decidió imponer una pena de cuatro años y tres meses de prisión, así como una indemnización de 15.000 euros. La sentencia también incluyó cinco años de libertad vigilada, que comenzará una vez cumplida la pena de prisión. La decisión del juez se basó en la consideración de que, aunque no se acreditó el acceso carnal, la conducta del frutero implicó una grave intromisión en la esfera sexual del menor, causando un trastorno adaptativo que tardó en estabilizarse durante noventa días.
La sentencia ha generado un debate en la sociedad sobre la protección de los menores y la necesidad de establecer medidas más estrictas para prevenir este tipo de delitos. La comunidad ha expresado su preocupación por la seguridad de los niños en espacios públicos y la importancia de que los padres estén atentos a cualquier señal de peligro.
Este caso resalta la relevancia de la educación sobre la prevención de abusos y la necesidad de que los menores sean informados sobre cómo actuar en situaciones de riesgo. La condena al frutero es un paso hacia la justicia, pero también un recordatorio de que se debe seguir trabajando para crear entornos seguros para los niños.