Ecologistas en Acción ha otorgado banderas negras al puerto de Valencia y a playas de la Safor por daños ecológicos comprobados. Las obras en Sagunto y Valencia están acelerando la regresión de playas, afectando a especies protegidas y a zonas protegidas como el Parc Natural de l’Albufera. La falta de evaluación ambiental previa y la contaminación fecal recurrente evidencian fallos sistémicos en la gestión costera. Este informe revela riesgos legales, económicos y ecológicos urgentes.
¿Por qué Ecologistas en Acción otorgó banderas negras al puerto de Valencia?
La organización ecologista identificó dos focos críticos: las obras portuarias en Sagunto y Valencia. En Sagunto, la extracción de material cerca de praderas de Posidonia oceánica generó una pluma de sedimentos que elevó la turbidez costera. Esto reduce la fotosíntesis, asfixia organismos bentónicos y degrada hábitats clave.
En Valencia, el traslado de esos sedimentos a pocos metros del Parc Natural de l’Albufera agrava la presión sobre un ecosistema protegido por la Directiva Hábitats y la Red Natura 2000. No se realizó Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) obligatoria, vulnerando la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental.
¿Qué playas valencianas recibieron la segunda bandera negra?
Xeraco, Daimús y Tavernes de la Valldigna fueron sancionadas por contaminación fecal reiterada durante el verano de 2025. Los análisis revelaron superaciones continuas de Escherichia coli y enterococos, obligando a cierres temporales. Esto no es un fallo aislado: expone deficiencias en las redes de saneamiento municipal, muchas de ellas obsoletas o sobrecargadas.
Falta de inversión en infraestructura hídrica
Más del 40 % de las depuradoras de la Safor operan por debajo de su capacidad nominal. Las lluvias intensas —más frecuentes por el cambio climático— provocan vertidos directos al mar. No se han ejecutado los planes de mejora exigidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente.
¿Qué especies y espacios protegidos están en riesgo?
Las obras amenazan directamente a la mantelina (Mobula mobular), especie catalogada como en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Su presencia en aguas valencianas es esporádica y altamente sensible a la turbidez y ruido subacuático.
También se afecta la Posidonia oceánica, clave para la fijación de sedimentos y la captura de CO₂. Su degradación acelera la erosión costera, con costes estimados en 12 millones de euros anuales para la Comunitat Valenciana en defensas artificiales.
Impacto económico real
El turismo costero representa el 18 % del PIB provincial. Playas con bandera negra pierden hasta un 30 % de visitantes en temporada alta. Además, la Unión Europea ha abierto expedientes por incumplimiento de la Directiva Marco del Agua, con posibles multas superiores a los 2 millones de euros.
¿Qué marco legal se está incumpliendo?
Las actuaciones portuarias violan múltiples normas: la Ley 22/1988 de Costas, que prohíbe obras que alteren el equilibrio sedimentario; la Directiva 2008/56/CE (Directiva Marco de Estrategia Marina); y la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural, al afectar hábitats prioritarios. La Audiencia Provincial ya ha anulado proyectos similares por falta de transparencia y participación pública.
Datos Clave
- Las obras en Sagunto se ejecutaron sin Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) previa.
- La turbidez generada afecta a más de 15 km de costa, incluyendo playas de Canet d’En Berenguer y El Saler.
- Xeraco registró 11 cierres por contaminación fecal en 2025, el mayor número de la provincia.
- El 62 % de las aguas residuales de la Safor no recibe tratamiento terciario, según la Confederación Hidrográfica del Júcar.
- La Posidonia oceánica tarda hasta 10 años en recuperarse tras una alteración grave.
El escenario actual exige una revisión urgente de los planes de ordenación portuaria. Las autoridades deben priorizar la restauración ecológica, no la expansión infraestructural. La sostenibilidad costera ya no es una opción técnica: es una exigencia legal, económica y ética.
