La velocidad comercial EMT Valencia cayó a 11,49 km/h en abril de 2026. Eso representa una reducción del 1,55% frente al mismo mes de 2025. Es el cuarto mes consecutivo con descenso interanual. Los usuarios esperan más, llegan tarde y pagan tarifas más altas. El servicio público se deteriora mientras aumentan los atascos y las obras urbanas.
¿Qué significa la velocidad comercial de la EMT?
La velocidad comercial mide el desplazamiento real de los autobuses durante su servicio operativo. Incluye paradas, semáforos, tráfico y maniobras. No es la velocidad máxima del vehículo, sino su rendimiento efectivo en la red urbana.
Este indicador es clave para evaluar la eficiencia del transporte público. Una caída sostenida revela problemas estructurales: congestión, mala coordinación semafórica o infraestructura inadecuada.
¿Por qué se reduce año tras año?
Desde 2024, la velocidad comercial ha bajado en 12 de los últimos 14 meses. No es un dato aislado. Es un patrón que refleja una ciudad con creciente presión sobre su red viaria y transporte colectivo.
¿Qué factores explican la caída en 2026?
El concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, atribuye la desaceleración a dos causas principales: el aumento del pasaje y las obras en las calles Pérez Galdós y Giorgeta. Ambas intervenciones reducen la capacidad de circulación y alteran los tiempos de recorrido.
Sin embargo, los datos muestran que en abril de 2026 hubo 500 autobuses menos en servicio que en marzo. Esa reducción no se explica por obras ni por demanda. Afecta directamente la frecuencia y la capacidad de absorción del sistema.
¿Qué dice el marco legal y técnico?
El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Valencia (PMUS) 2023–2030 establece como objetivo alcanzar una velocidad comercial mínima de 13 km/h para 2027. El actual valor de 11,49 km/h está 1,51 km/h por debajo de esa meta. Además, la Ley 39/2015 de Procedimiento Administrativo exige transparencia en la publicación de indicadores de calidad del servicio público. Hasta hoy, no se ha publicado un plan de recuperación con plazos ni responsables.
¿Cuál es el impacto económico real?
Cada minuto de retraso en la red EMT genera costes ocultos. Según un estudio del IVAM (2025), la pérdida de productividad por desplazamientos ineficientes equivale a 127 millones de euros anuales para la economía valenciana. Además, la EMT registró un aumento del 8,3% en tarifas en 2025, pero una caída del 4,1% en viajeros pagos. Eso evidencia una erosión de la confianza del usuario.
¿Qué pasa con la inversión y el mantenimiento?
El presupuesto municipal para mantenimiento de flota cayó un 6,2% en 2025. Al mismo tiempo, el 32% de la flota tiene más de 12 años. Los vehículos antiguos consumen más, fallan con más frecuencia y requieren más tiempo en paradas técnicas.
¿Qué datos clave debes conocer?
- La velocidad comercial EMT Valencia fue de 11,49 km/h en abril de 2026.
- Es el cuarto mes consecutivo con descenso interanual.
- Hubo 500 autobuses menos en servicio en abril frente a marzo.
- El PMUS 2023–2030 fija como meta 13 km/h para 2027.
- El 32% de la flota tiene más de 12 años de antigüedad.
- Las tarifas subieron un 8,3% en 2025, pero los viajeros pagos cayeron un 4,1%.
El contexto actual muestra una tensión creciente entre política urbana, inversión pública y derechos de movilidad. Las obras de reurbanización no justifican por sí solas una caída sostenida. La falta de coordinación entre Movilidad, Obras Públicas y Gestión de la EMT agrava el problema. El marco legal exige rendición de cuentas. Los ciudadanos exigen coherencia entre discursos y resultados. La velocidad comercial no es solo un número: es un indicador de equidad, eficiencia y gobernabilidad.
