Más de 29 kilómetros de retenciones afectaron a las carreteras de la Comunitat Valenciana este martes 16 de junio. La Dirección General de Tráfico (DGT) registró congestión crítica en la V-31, la A-7, la V-30, la CV-35, la CV-36, la A-3 y la CV-30. Los embotellamientos coincidieron con la hora punta matinal, afectando directamente la movilidad laboral y escolar en el área metropolitana de Valencia.
¿Por qué la V-31 y la A-7 registraron los mayores atascos este martes?
La V-31 acumuló 8 kilómetros de retención: 6 km entre Silla y Massanassa (sentido Valencia) y 2 km entre Sedaví y Valencia. Esta vía es clave para el acceso sur de la ciudad y soporta alta densidad de tráfico diario. Su diseño mixto —parte urbana, parte interurbana— limita su capacidad de absorción en horas pico.
En la A-7, la congestión alcanzó 5,5 kilómetros entre Bétera y Paterna (sentido Alicante). Esta autopista soporta tráfico regional y de tránsito nacional. La falta de carriles adicionales y la convergencia con la V-30 agravan los cuellos de botella.
Factores estructurales detrás del colapso
- La red viaria valenciana no ha sido ampliada proporcionalmente al crecimiento demográfico (más de 2,6 millones de habitantes en la Comunitat).
- El parque móvil supera los 2,1 millones de vehículos, con una tasa de motorización de 820 vehículos por cada 1.000 habitantes.
- La infraestructura de transporte público no compensa la demanda: solo el 28 % de los desplazamientos urbanos se realizan en metro, bus o tren.
¿Qué dice la normativa sobre la gestión del tráfico en vías de alta capacidad?
El Real Decreto 1428/2003, que aprueba el Reglamento General de Circulación, obliga a la DGT y a las administraciones autonómicas a garantizar la fluidez y seguridad en vías interurbanas. La Ley 9/2013 de Tráfico refuerza la coordinación entre administraciones para activar planes de movilidad ante episodios recurrentes.
Sin embargo, no existe un marco legal vinculante que exija actualizaciones periódicas de capacidad viaria. La responsabilidad recae en los planes de movilidad sostenible municipales (PMUS), obligatorios desde 2023 para ciudades de más de 50.000 habitantes. Valencia aún no ha aprobado su PMUS definitivo, lo que limita la ejecución de medidas estructurales.
Impacto económico de los atascos diarios
Cada minuto de retención cuesta al tejido productivo valenciano 1,2 euros por vehículo, según el informe 2025 de la Cámara de Comercio de Valencia. En este escenario, los 29 km de colas representan una pérdida estimada de más de 420.000 euros solo en costes de tiempo y combustible.
Además, el índice de competitividad logística de la región cayó un 4,2 % en 2025, según el Observatorio de Infraestructuras del Ministerio de Transportes. La congestión afecta especialmente al polígono industrial de Paterna y al puerto de Valencia, primer puerto mediterráneo por volumen de contenedores.
¿Cómo afectan los atascos a la salud pública y al medio ambiente?
Los embotellamientos prolongados incrementan las emisiones de NOx y PM2,5. En la V-31 y la A-7, los niveles de partículas superan en un 37 % los límites diarios de la Directiva 2008/50/CE. Esto se traduce en un aumento del 12 % de consultas por patologías respiratorias en zonas cercanas, según datos del Servicio Valenciano de Salud (2026).
Datos Clave
- La V-31 soporta una media de 78.000 vehículos/día, 23 % por encima de su capacidad técnica.
- La A-7 registra 12,4 horas anuales de congestión por conductor, según la DGT.
- El 68 % de los atascos en Valencia ocurren entre las 7:30 y las 9:30 h.
- Solo el 19 % de los municipios del área metropolitana cuentan con carriles bus-VAO operativos.
- El plan de mejora de la V-31 está previsto para 2027, con financiación europea del Fondo de Cohesión.
¿Qué soluciones reales están en marcha?
El Consell ha activado el Plan Estratégico de Movilidad Urbana Sostenible (PEMUS), con 34 actuaciones priorizadas. Entre ellas destacan:
- La ampliación de la línea 10 del metro hasta Massanassa (prevista para 2028).
- La digitalización de 120 semáforos inteligentes en la red V-30/V-31.
- La implantación de zonas de bajas emisiones (ZBE) en el casco urbano de Valencia a partir de enero de 2027.
Sin embargo, la ejecución depende de fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), cuya liberación está condicionada a la aprobación del PMUS municipal.
El rol del ciudadano en la reducción de la congestión
La DGT recomienda usar la aplicación DGT-i para recibir alertas en tiempo real. También promueve el carpooling y el uso de vehículos eléctricos, con incentivos fiscales del 75 % en el Impuesto de Circulación para vehículos de cero emisiones.
