Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, está imputado en tres causas penales simultáneas. La Audiencia Nacional lo sitúa como presunto cabecilla de redes de corrupción, cohecho y obstrucción a la justicia. Su papel como ‘número dos’ de Pedro Sánchez coincide con la escalada de investigaciones. Las acusaciones afectan la credibilidad institucional y generan impacto político inmediato.
¿En qué tramas está imputado Santos Cerdán?
Cerdán figura como presunto líder en tres investigaciones abiertas por la Audiencia Nacional. La primera es el caso Koldo, vinculado a presuntos amaños en contratos públicos con la participación de José Luis Ábalos. La segunda es la trama Hirurok, descubierta en diciembre de 2025, que involucra cohechos y favores indebidos entre altos cargos del PSOE y empresarios. La tercera es la más grave: la operación ‘cloacas’, donde el juez Santiago Pedraz lo acusa de diseñar una estructura paralela dentro del partido para interferir en investigaciones judiciales.
El rol de Cerdán en la trama Koldo
Cerdán no era parte visible del caso Koldo al inicio. Sin embargo, nuevas diligencias revelan su coordinación con Ábalos y su exasesor Koldo García. Se le atribuye haber facilitado acceso a información privilegiada y haber presionado a funcionarios para favorecer adjudicaciones. Su posición en la Secretaría de Organización le dio control sobre redes de influencia territorial clave.
¿Qué es la trama Hirurok y por qué es relevante?
Hirurok —’Nosotros tres’ en euskera— se centra en una red de intercambio de favores entre el PSOE, empresarios y altos cargos públicos. Cerdán aparece como eje articulador, no como mero colaborador. Su socio Antxon Alonso y la exfuncionaria Leire Díez ya estaban imputados. La novedad es que el juez Pedraz lo sitúa como instigador principal, no como cómplice secundario.
La conexión con SEPI y el sector industrial
La trama Hirurok cruza con la gestión de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Vicente Fernández, expresidente de SEPI, está imputado por favorecer contratos a empresas vinculadas a Cerdán y Alonso. Esto evidencia una instrumentalización de entes públicos para beneficio privado. El impacto económico supera los 42 millones de euros en contratos sospechosos, según fuentes judiciales.
¿Cómo funcionaban las ‘cloacas’ del PSOE?
El juez Pedraz sostiene que Cerdán creó una estructura interna para neutralizar investigaciones. Esta red operaba desde Ferraz, con apoyo de asesores jurídicos y exfuncionarios. Sus funciones incluían: filtrar información a investigados, alertar sobre pesquisas en curso y presionar testigos. El objetivo era proteger al Gobierno, al partido y al entorno familiar del presidente.
El vínculo con Suiza y Puigdemont
Cerdán participó en reuniones en Suiza con Carles Puigdemont, aún prófugo. Estas conversaciones, según la UCO, no tenían carácter institucional, sino operativo. Se analizó su posible rol en la gestión de información sensible entre partidos independentistas y el PSOE. No hay acusación formal por este extremo, pero sí constancia de coordinación.
¿Cuál es el marco legal que aplica a estos hechos?
Las tres causas se enmarcan en el Código Penal español. El caso Koldo se investiga bajo los artículos 404 (prevaricación) y 409 (tráfico de influencias). Hirurok se sustenta en el artículo 423 (cohecho entre particulares). Las ‘cloacas’ se analizan bajo el artículo 441 (obstrucción a la justicia) y 442 (encubrimiento). La acumulación de imputaciones en un solo sujeto es inusual y refuerza la gravedad del caso.
Datos Clave
- Cerdán fue nombrado secretario de Organización del PSOE en julio de 2021, tras la salida de José Luis Ábalos.
- Está imputado en tres causas abiertas por la Audiencia Nacional: Koldo, Hirurok y cloacas.
- El juez Santiago Pedraz lo acusa de haber puesto «a disposición de la estructura criminal la estructura del partido».
- La trama Hirurok involucra a la SEPI, Servinabar y altos cargos del PSOE.
- Las ‘cloacas’ operaban desde la sede de Ferraz y tenían como objetivo torpedear investigaciones judiciales.
El caso Cerdán no es solo judicial: es un indicador de fragilidad institucional. Su posición estratégica permitió la convergencia de intereses públicos y privados. El impacto económico se mide en decenas de millones de euros. El marco legal exige transparencia, pero las prácticas detectadas apuntan a una cultura de opacidad sistémica. La confianza ciudadana en los partidos se erosiona cuando los mecanismos de control interno fallan. La Justicia actúa, pero el daño político ya está hecho.
