Cuba enfrenta su peor crisis energética en décadas. Desde mayo de 2026, apagones prolongados afectan hasta el 70 % del territorio. Las imágenes satelitales nocturnas muestran una isla casi completamente oscura. La escasez de fuel y diésel, sumada al colapso de las centrales termoeléctricas, ha paralizado hospitales, transporte y servicios básicos. La tensión ciudadana crece mientras la OMS alerta sobre riesgos sanitarios reales.
¿Qué ha desencadenado la crisis energética en Cuba en 2026?
El colapso se aceleró tras el agotamiento de las 100.000 toneladas de crudo ruso, recibidas en marzo. Ese suministro era el último respaldo estratégico. Sin reemplazo, el sistema eléctrico —ya frágil por décadas de subinversión— entró en colapso técnico.
Falta de combustible y obsolescencia estructural
Más del 85 % de la generación eléctrica depende de plantas termoeléctricas. La mayoría opera con fuel o diésel, pero carecen de mantenimiento desde 2018. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció públicamente: «Carecemos de fuel. Carecemos de diésel». No hay reservas operativas.
El efecto del cambio climático en la demanda
La ola de calor de mayo elevó la demanda energética un 32 % interanual. Los aires acondicionados se convirtieron en bienes de primera necesidad. Pero las redes no soportan la carga. Los transformadores fallan. Los cortes se vuelven impredecibles y prolongados.
¿Cómo afectan los apagones a la salud y los servicios públicos?
Los hospitales funcionan con generadores diésel. Pero esos equipos también se quedan sin combustible. La OMS reportó en mayo 2026 interrupciones en refrigeración de vacunas, fallos en equipos de diálisis y pérdida de registros médicos digitales.
Basura acumulada y riesgos sanitarios
Sin camiones con diésel, la recolección de residuos se detuvo en La Habana, Santiago y Camagüey. En zonas críticas, hay más de 12.000 toneladas de basura acumulada. Los ciudadanos queman desechos en calles para iluminarse —lo que genera humo tóxico y brotes respiratorios.
Educación y conectividad digital paralizadas
Más del 90 % de las escuelas rurales no tienen acceso a internet desde abril. Las plataformas educativas del Ministerio de Educación están inactivas. Los estudiantes dependen de materiales impresos obsoletos.
¿Qué dice la ley cubana sobre el suministro eléctrico?
La Ley 101 de Recursos Energéticos (2010) establece que el Estado garantiza el suministro eléctrico como servicio público esencial. Sin embargo, el Decreto-Ley 332 (2023) permite la suspensión del servicio «por causas técnicas o de seguridad nacional». Este marco legal se ha usado para justificar cortes sin planificación ni compensación.
Ausencia de regulación de precios y subsidios
No existe una tarifa regulada para consumidores residenciales. El subsidio eléctrico fue eliminado en 2024 para usuarios con consumo superior a 150 kWh/mes. Hoy, el 60 % de los hogares paga tarifas variables en moneda libremente convertible (MLC), lo que agrava la inequidad.
¿Cuál es el impacto económico real de los apagones?
El Banco Central de Cuba estimó una contracción del 4,2 % del PIB en el primer trimestre de 2026. Las PYMEs perdieron un promedio del 68 % de su facturación. El sector turístico —que aporta el 10 % del PIB— reportó una caída del 31 % en reservas internacionales.
Datos Clave
- Más del 70 % de la población sufre cortes de hasta 20 horas diarias.
- Las centrales termoeléctricas operan al 22 % de su capacidad instalada.
- La OMS identificó 17 brotes sanitarios vinculados a fallas eléctricas en hospitales.
- El costo estimado de la reconstrucción del sistema eléctrico supera los 3.200 millones de USD.
- Cuba importó solo el 12 % del combustible necesario en abril de 2026.
La crisis energética no es solo técnica. Es institucional, económica y legal. Mientras no se reactive la inversión en infraestructura, se renegocie el acceso a combustibles y se actualice el marco regulatorio, los apagones seguirán siendo la norma —no la excepción.
