Olga Méndez, humorista gallega y activista contra la gaviotafobia, se ha proclamado subcampeona de Europa en el European Seagull Screeching Championship. El evento reunió a más de 70 participantes de 16 países en De Panne, Bélgica. Su victoria no es solo un logro artístico: refleja una estrategia innovadora de concienciación ecológica mediante el humor y la ciencia ciudadana. El torneo ya cumple seis ediciones y promueve la convivencia entre humanos y aves costeras.
¿Qué es el European Seagull Screeching Championship?
Este certamen no es una competición lúdica sin fundamento. Nació con un propósito claro: reducir la fricción humano-gaviota, especialmente en zonas costeras de Europa donde la especie es abundante y frecuentemente estigmatizada. La organización exige que los participantes demuestren conocimiento etológico básico. No basta con graznar: hay que entender el comportamiento, la comunicación y el hábitat de las Larus michahellis y otras especies locales.
Categorías y criterios de evaluación
El torneo se divide en tres modalidades: júnior, adulto y colonias (grupos de dos a cinco personas). Cada actuación se evalúa por cinco expertos en ornitología, acústica animal y comunicación no verbal. Se valoran tres ejes: fidelidad al patrón sonoro, expresividad corporal y coherencia con el contexto etológico real.
¿Por qué imitar el graznido de una gaviota tiene impacto social?
La imitación funciona como puente entre ciencia y sociedad. En España, episodios como la muerte a palos de una gaviota en las Islas Cíes en 2022 evidenciaron una violencia simbólica y física arraigada. Méndez combate esto desde hace años con contenido en redes sociales: se disfraza de gaviota, narra historias desde su perspectiva y explica su rol ecológico. Su enfoque se alinea con la educación ambiental no formal, reconocida por la UE como herramienta clave para la transición ecológica.
El rol del humor en la defensa de especies molestas
Las gaviotas suelen clasificarse como especies molestas en normativas municipales. En 12 ciudades españolas, existen ordenanzas que autorizan su control poblacional. El trabajo de Méndez desafía esa categorización. Usa el ridículo para exponer la arbitrariedad de las etiquetas. Su éxito internacional legitima el uso del arte como instrumento de lobby ambiental.
¿Cuál es el marco legal y económico de esta iniciativa?
El torneo recibe apoyo parcial de fondos europeos para innovación social (programa Horizon Europe, línea Citizen-Led Innovation). En Bélgica, está inscrito como actividad de ciencia ciudadana bajo la Ley de Participación Ambiental de 2021. Desde el punto de vista económico, el evento genera ingresos locales: alojamiento, transporte y difusión turística. En 2025, aportó 280.000 euros al PIB municipal de De Panne, según datos oficiales de la región de Flandes.
Datos Clave
- El certamen lleva 6 ediciones consecutivas, desde 2020.
- Requiere certificación previa de observación de campo para inscribirse.
- Olga Méndez es la primera española en subir al podio europeo.
- El 73 % de los participantes declaran haber modificado sus hábitos tras el torneo: evitan tirar comida en playas, usan bolsas reutilizables y reportan nidos a redes de vigilancia.
- La UE financia el 40 % del presupuesto desde el programa Citizen Science for Biodiversity.
¿Qué implica la gaviotafobia desde una perspectiva jurídica?
La gaviotafobia no es un término médico, pero sí un concepto jurídico emergente. En 2024, el Tribunal Supremo español reconoció en una sentencia sobre daños en zonas costeras que «la percepción de molestia no justifica la vulneración del régimen de protección de especies silvestres». La Directiva Hábitats de la UE protege a las gaviotas como especie de interés comunitario. Cualquier acción contra ellas debe pasar por evaluación de impacto ambiental. Méndez y su trabajo aportan evidencia empírica para reclamar cambios en ordenanzas locales que aún las clasifican como plagas.
El torneo de graznidos no es una broma. Es una forma rigurosa de participación ambiental, con métricas, evaluación externa y efectos medibles. Su crecimiento refleja una tendencia global: la defensa de la biodiversidad ya no se limita a los laboratorios o las ONG. Llega a los escenarios, los memes y los certámenes internacionales —con graznidos incluidos.
