La reciente cumbre convocada por Salvador Illa ha dejado a la oposición catalana decepcionada, ya que no se presentaron propuestas concretas para abordar los efectos económicos de la guerra en Oriente Medio. Este encuentro, que reunió a representantes de todos los partidos, tenía como objetivo discutir medidas para mitigar el impacto del conflicto bélico en la economía catalana. Sin embargo, la falta de iniciativas claras ha generado críticas entre los asistentes, quienes esperaban soluciones inmediatas ante la creciente inflación y el aumento de precios del petróleo.
La división entre los grupos parlamentarios se ha hecho evidente, con algunos abogando por rebajas fiscales y otros pidiendo un nuevo escudo social. La creación de un grupo de trabajo fue la única conclusión tangible de la reunión, lo que ha sido interpretado por muchos como una estrategia para ganar tiempo en lugar de una respuesta efectiva a la crisis. La presión sobre el Govern aumenta, ya que sectores como las pymes y los agricultores demandan acciones concretas y rápidas para enfrentar la situación actual.