La reciente encuesta que posiciona a Joan Baldoví como el líder más valorado de Compromís ha generado tensiones dentro de la coalición. A pesar de que los sondeos sugieren un apoyo del 23,7% en la Comunitat Valenciana, la comparación entre Baldoví y la exlíder Mónica Oltra ha desatado críticas. Carles Mulet, exsenador de la formación, ha calificado la encuesta como un intento de justificar lo injustificable, señalando que Baldoví «huele a podrido». Esta situación refleja la falta de cohesión en un partido que enfrenta desafíos significativos en su estructura interna.
En paralelo, la salida de dos concejales de Compromís en Burriana, Jorge Alarcon Fàbrega y Carla Gascó, ha puesto de manifiesto las discrepancias ideológicas dentro de la formación. Ambos concejales han expresado su descontento con la dirección del partido, argumentando que se priorizan los equilibrios políticos sobre la defensa de los intereses valencianos. Alarcon Fàbrega ha destacado que la falta de acción contundente ante la infrafinanciación y otros problemas críticos ha llevado a su decisión de abandonar el partido. Este tipo de movimientos sugiere que Compromís podría enfrentar un periodo de reestructuración y redefinición de sus objetivos en el futuro cercano.
