La reciente renuncia de José Tomé a la presidencia de la Diputación de Lugo ha generado un gran revuelo en el ámbito político. Tomé, quien ha estado al frente de la institución, decidió dar un paso al lado tras las denuncias de acoso sexual que han surgido en su contra. En un pleno extraordinario, el ex presidente defendió su inocencia, calificando las acusaciones de «falsas» y expresando su intención de descubrir la verdad detrás de este escándalo. A pesar de su renuncia, Tomé ha manifestado que el daño ya está hecho, afectando no solo su carrera política, sino también su vida personal y social.
La situación se complica aún más con la convocatoria de un pleno ordinario, donde se discutirá una moción presentada por el Grupo Popular para reprobar a Tomé. El portavoz del grupo, Antonio Ameijide, ha anunciado que también se buscará la reprobación de la diputada Pilar García Porto, a quien acusan de encubrir el caso. Este conflicto interno pone de manifiesto las tensiones políticas en la Diputación de Lugo, donde las lealtades y las decisiones pueden tener repercusiones significativas en el futuro de sus miembros.
