La reciente implementación de un sistema de control de asistencia por parte del PSPV ha generado un intenso debate entre sus militantes. Este enfoque, que busca contabilizar la presencia de los miembros en actos públicos, se presenta como una medida para fortalecer la cohesión del partido. Sin embargo, muchos cuestionan si esta estrategia es realmente necesaria o si, por el contrario, refleja una falta de confianza en la lealtad de sus afiliados. La dirección del PSPV, encabezada por Diana Morant, ha comenzado a solicitar confirmaciones por escrito para la asistencia a eventos, lo que ha suscitado inquietudes sobre las posibles repercusiones para aquellos que no asistan.
Por otro lado, esta vigilancia podría interpretarse como un signo de debilidad dentro del partido. A medida que se acercan las elecciones, el PSPV parece más preocupado por el control interno que por inspirar a su electorado. Las encuestas indican que el partido no ha logrado capitalizar la caída del PP en la región, lo que podría estar alimentando este enfoque autoritario. La pregunta que muchos se hacen es si este control de asistencia realmente contribuirá a la unidad del partido o si, en cambio, alienará a los militantes que se sienten vigilados y desmotivados.
