La situación de los incendios en Castilla y León ha desatado una intensa controversia política. A pesar de que las condiciones en el terreno han mejorado, la gestión del presidente Alfonso Fernández Mañueco ha sido objeto de críticas severas. Durante su comparecencia en las Cortes, Mañueco fue recibido con protestas por parte de los bomberos, quienes exigían mejores condiciones laborales. La oposición, liderada por el PSOE, ha calificado su gestión como un fracaso, pidiendo incluso su dimisión. La presión aumenta a medida que se acercan las elecciones, lo que intensifica el debate sobre la responsabilidad en la gestión de los incendios.
En otras comunidades gobernadas por el Partido Popular, como Galicia y Extremadura, la situación es similar. La oposición exige rendición de cuentas, aunque las respuestas de los presidentes varían. Mientras que en Galicia el presidente comparecerá, en Extremadura la presidenta ha delegado esta responsabilidad. La tensión en los parlamentos refleja la lucha política en el Senado, donde los ministros del Gobierno han defendido su actuación ante las críticas del PP. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha instado a buscar acuerdos para mejorar las políticas de prevención y las condiciones de trabajo de los bomberos, resaltando que las disputas políticas no resolverán los problemas de los ciudadanos.